Marcelo Moretti regresó, pero sin firma institucional. La CD lo plantó y renuncian dirigentes. La acefalía ya no está en el calendario: es una posibilidad concreta.

Moretti intentó ejercer, pero no firmó, lo que hace inviable su autoridad institucional.

Convocó CD por mail; sin firma aún, Lopardo no se retira si no deja todo firmado, incluyendo apertura del estadio.

Las renuncias de Culotta, Nordenstrom, Cigna y Barros suman y hacen tambalear la CD: el club está a solo cinco renuncias del estatuto y elecciones anticipadas.

Sin firma, sin respaldo, y con el club al borde de una transición forzada. La próxima semana pinta decisiva.

En este contexto, la incertidumbre se mezcla con la necesidad urgente de encontrar consensos que permitan sostener la gobernabilidad. Las áreas deportivas y administrativas siguen funcionando, pero la falta de definiciones de fondo hace que cada día sin acuerdos profundice la fragilidad institucional.

Lo que suceda en los próximos días será clave para determinar si el club logra encauzarse bajo la conducción actual o si el desenlace inevitable será el llamado a elecciones anticipadas. La pelota, esta vez, no está en la cancha: está en la mesa de la dirigencia.